"El Cerebro no es un Vaso, que puedes LLenar. Si no una Luz, que debes Encender."
lunes, 15 de diciembre de 2014
Re-estreno.
Publicaciones disponibles a partir de ahora en: http://albertoroblesm.blogspot.com.es/ .
Una noche en un taxi.
-Por favor, a la Plaza
de Castilla.
-Sí señor. Vaya un día
de perros que hace, ¿verdad?
-No me hable, no me
hable. Tengo una resaca espantosa, una entrevista ahora mismo y anoche fue...
No sé fué completamente atípico, ¿comprende? Algo para lo que no estaba
preparado...
-Puede tutearme y
desahogarse, si quiere, quizá le venga bien hablar de ello y siendo taxista
desde hace un cuarto de siglo, créame cuando le digo que ya he visto y oído de
todo desde ese asiento.
-Pues tiene razón, al
fin y al cabo la gente lo hace con los loqueros, ¿no?
-Claro hombre, pruebe y
verá cómo se siente mejor, yo escucho y conduzco y al final del trayecto me
cuenta. ¿Le parece?
-Pues, ¿por qué no?
Salí a la calle y la puerta
del portal se cerró detrás de mí dando un portazo que bien pudo haber abstraído
de sus inconscientes cavilaciones al matrimonio tan raro que vivía en el primer
piso del edificio. Llegaba tarde. Mientras me ponía la chaqueta con dificultad
una de las mangas se me trababa y descolocaba toda la ropa que había debajo
miré al suelo. Reflejaba la luna. Llena. Mal asunto. Procedí a colocarme la
ropa mientras miraba al cielo, aún me quedaba una larga caminata hasta
encontrarme con el resto y no estaba muy por la labor de desplazarme hasta allí
tan incómodo como me encontraba en ese preciso instante. Del cielo ausente de
toda luz caían pequeñas gotas de lluvia que si bien no parecían mojar
absolutamente nada, más bien calaban todo aquello donde caían más de cinco
minutos. Era una de esas noches que pueden salir muy bien... O terminar
verdaderamente mal.
Mientras iba caminando
con una capucha no muy grande que permitía que las gotas empapasen mi frente y
se escurrieran por la nariz decidí jugármela como sólo los fumadores lo hacemos
en esas ocasiones y saqué un cigarrillo del paquete. Lo encendí de mala manera
bajo una cornisa pues el frío del ambiente y la humedad apenas dejaban a la
llama aparecer para saludarme el tiempo necesario que tardaba en acercarla al extremo
del maldito pitillo que tanto se me resistía. Cuando por fin lo conseguí decidí
tomar un atajo por un parquecillo que había al lado. Quizá ahorrase unos
minutos si no me descalabraba saltando una pequeña tapia que caía sobre unas
losas que empapadas como estaban no me inspiraban ninguna confianza.
Salté, hasta aquí todo
en orden, empero cuando conseguí terminar de incorporarme note un mareo súbito.
Una sensación como de un anudamiento en el estómago, y entonces la lluvia que
tanto me estaba tocando los cojones empezó a resultarme apacible, serena,
incluso algo cálida. Ya venía. Me había dormido en casa tomando la primera copa
ya que estaba cansado después del trabajo... Na, eso no importa, no es
relevante para esta historia... Total, que me despertaron los de siempre. Que
dónde coño estaba, que mirase que hora era. Pues evidentemente lo que me había
tomado con la copa tenía que hacer su aparición. Más tarde o más temprano. Y
efectivamente ahí estaba aunque me había olvidado por completo de ello.
Atravesar el parque fue
más fácil de lo que pensaba ahora los árboles daban la sensación de ser
inmensos paraguas que me brindaban cobijo en cada paso y las gotas que caían y
golpeaban la capucha sonaban como el eco de una piedra cayendo por un enorme
barranco. Llegados a ese punto me quité
la capucha y sentí el agua mojar mi cara por completo. Alcé la vista al cielo,
siempre me ha gustado hacerlo en esas ocasiones, aunque aquella vez era
distinto. Me sentía mucho más agradable y en calma, como conectado con el
clima, sabiendo que eso era algo que tenía que pasar, ¿sabe? Aceptando el hecho
de que lloviera y simplemente disfrutando esa sensación en mi.
Un par de calles más
allá llegué por fin al bar de siempre. Éstos estaban apoyados en la barra, con
una jarra de tequila rodeada de vasos de chupito, gajos de limón y un salero
volcado. Sendas bebidas sujetas en sus manos y alguno sujetando ya el
cigarrillo en la otra, la verdad que la prohibición de fumar en los bares de
copas no había calado muy bien en el grupo. Total, que según entré abrazo pa'
arriba, abrazo para abajo, "¿como estás, mamón? ¿qué es de tu vida?"
y tras esos saludos que solemos profesarnos los hombres cuando nos encontramos
con la conciencia más p'allá que p'acá y un par de visitas o tres, no recuerdo
bien, al servicio estaba con mi gin-tonic en una mano y un chupito de tequila en
otra.
No recuerdo muy bien a
qué hora salimos del bar pero decidimos que lo mejor que hacíamos era intentar
engañar a alguna que nos hiciera compañía esa noche y, evidentemente, nos
decidimos por ir al bar de música más bailonga de moda. Aunque la mayoría
íbamos con la predisposición y el miedo de no comernos un colín. En fin, que
allí estábamos, saludamos al portero, un viejo conocido y otra visita al baño
después nos fuimos a una zona de la pista que estaba un poco libre. Normalmente
la idea de permanecer todos juntos en grupo no funciona así que nos separamos
en grupos de dos y tres buscando grupos con los que entablar conversación. Al
rato, no sé por qué, sería la volada que llevaba encima pero ya me había
perdido, y claro allí dentro no había cobertura y estando dispersos como para
que alguien se diera cuenta de que faltaba por allí hasta la hora del encuentro
para ver el panorama y decidir.
Decidiendo decidí
tomarme una cerveza para hacer tiempo y pensar algo hasta encontrar a alguno y
reengancharme al grupo cuando, estando apoyado en la barra, no me preguntes de
dónde salió pero se me cayó encima una tía que se me partió la polla. No había
visto otra en todo el bar que me la pusiera tan jodidamente dura, tronco. Tenía
un pelo precioso, largo, liso, recogido en una cola de caballo, justo por esos
hoyuelos que les salen en las caderas, sabes cómo te digo, ¿verdad? rollo top
model. Llevaba unos vaqueros altos, súper ajustados por encima de la cintura y
una camiseta amplia por encima que dejaba entrever la plenitud de su silueta.
Si que estaba buena. Esos ojos de gata... Bueno de gata pensaba yo que eran...
El caso es que me atraparon, fue como si me hubieran soldado la puta pupila con
los suyos. Hasta lo que a mí me pareció un cuarto de hora después no pude
fijarme en el pintalabios. Era granate, como un buen vino. No el típico rojo
que usan todas ni ese negro que dice "Igual soy la mujer de tu vida o
igual es que estoy colgada de la puta olla y te la lío". Era tan discreto
y elegante que me encantó. Tenía unos labios un poco gruesos, carnosos,
apetecía mordérselos allí mismo, que destacaban con una nariz pequeña,
proporcionada, fina y discreta. Luego supe que no era tan fina. Sus facciones
eran suaves, tersas. Era más joven que yo, no me atreví a preguntarle la edad.
Aunque en el fondo me la sudaba bastante. Era la tía más increíble que podía
ver en muchos metros a la redonda y se me había caído encima del puto cielo.
Qué te voy a contar de sus piernas, eran larguísimas, como dos columnas
corintias, firmes, fuertes y tan bellas que podrías pasarte un día completo
estudiándolas. Me dijo algo, no la entendí la verdad, pero hice acopio de
serenidad y le respondí cortésmente que seguramente había sido culpa mía que
estaba un poco borracho y que, por supuesto lo sentía. Ella se rió y me lanzó
una mirada tan cómplice que un escalofrío me atravesó por completo y los pelos
se me pusieron todos como escarpias.
¿Sería posible que me
estuviera tirando la caña? No tardé mucho en descubrirlo porque cuando se
reincorporó en sus tacones. Madre mía que tacones, cogió una silla de un grupo
que se iba y recogía sus abrigos de encima y se puso a mi lado en la barra a
invitarme a otra cerveza. Empezamos a charlar. Tenía coco, la cabrona. Cada vez
me gustaba más. Y cada vez me ponía peor al mirarla y la deseaba tanto que a
ratos la cabeza se me iba y me ponía a pensar las muchas maneras de las que me
la iba a comer si ella me dejase hacérselo. Además sabía conversar, no tuvimos
un sólo espacio en blanco y cada vez cuesta más encontrarse a alguien así.
Mientras estaba absorto en todo eso me di cuenta de que nos habíamos terminado
la cerveza y cuando le propuse invitarla a otra ella dijo que no. Que muchas
gracias pero que estaba cansada. Mi primer pensamiento fue cagarme en todo lo
que se me ocurrió. Tan jodidamente cerca la había tenido, tan cerca... Y ahora
se me escapaba. Fue algo tan frustrante como cazar una mosca al vuelo y que se
te salga de entre los dedos, ¿me entiendes? ¿Sí? Pues así. Sin embargo mi
suerte cambió, recuerdo que me había preguntado si vivía sólo y le dije que sí,
cuando sacó un paraguas pequeño de su bolso y me sugirió que la acompañase a
fumar afuera.
Mientras echábamos el
cigarro se me ocurrió la genial y estúpida idea de preguntarle qué iba a hacer
después, ya sabes, negó mi oferta y no sabía si aquello se había terminado ya o
qué cojones había pasado entonces. Entre las hormonas, tanta copa y tanto baño
no era capaz de encajar bien todas las piezas del rompezabezas. Aunque tenía
una idea aproximada... Total que ahí estaba ella. Enfrente de mí, dio una
última calada a su cigarro y mientras tiraba la colilla, la cual quedó manchada
de carmín, sí, me fijo en esas cosas, ¿comprende? los pequeños detalles son las
pistas para llegar a las grandes metas, pues se rió y volviendo a buscarme la
mirada me contestó tan graciosa y tan natural que contaba con la invitase a una
copa en mi casa que me quedé en shock. Hostia puta. Pues ya me podía dar con un
canto en todos los dientes y quedarme sin uno sólo. Le pregunté si le gustaba
el vino y la respuesta fue afirmativa. Total, pedí un taxi y nos fuimos a casa
conversando de todo un poco, de música, de comida, de bebida, trabajo... Qué se
yo, iba embobado, escuchando su voz, mirándola a los ojos pensando que no podía
tener más suerte que me la sudaba todo. Sólo quería atesorar cada puto instante
a sabiendas de que todo lo que llevaba encima haría cuanto en su mano estuviera
por evitarlo.
Cuando entramos en casa
me preguntó por un cenicero y el baño, le indiqué dónde estaban ambas dos cosas
y fui a poner algo de música y a descorchar una botellita de un rueda, blanco
buenísimo que tenía en casa para una noche como aquella. Era un vino dulce, afrutado,
goloso. Lo justo para saborearlo. El momento. Y el vino, claro. Cuando la vi
aparecer me quedé atontado, con las dos copas de vino en la mano. Se había
soltado el pelo, y vaya leona. Había pensado que esos ojos eran de gata, como
la de Los Secretos y cuán jodidamente equivocado estaba. También se había
quitado los tacones, y no por ello había perdido facultades su figura. Fue en
ese momento cuando me arrebató su copa de las manos y se dió la vuelta cuando
le miré el culo por vez primera. Abusivo, oiga.
Nos sentamos en el sofá
y nos pusimos a charlar un poco más, la verdad que la conversación, el vino, la
música todo era exquisito. Podría haber congelado ese momento durante meses y
vivirlo una y otra vez y no me habría cansado. Al rato me percaté de que se
empezaba a tocar el pelo de esa forma que las mujeres lo hacen cuando te
quieren mandar indirectas. Decidí que era el momento. De esas de "o
acabamos en la cama, o acabo matando yo sólo mi soledad para no coger la cama
más tieso que el cerrojo de un penal". Así que decidí tocarle el pelo. Era
suave, tenía un tacto tan delicado y tan erótico que sólo quería meterla en mi
cama y darle placer. Darle todo. Con todo. Me acerqué un mechón de pelo y lo
olí. Siempre he sido de fetiches y aquel perfume me volvió loco. Supongo que
fue el empujoncito que necesitaba porque acto seguido ella me miro y yo la
agarre la nuca la atraje hacia mí y le agarré una pierna. No se lo tomó a mal,
me agarró del pelo con una mano mientras con la otra agarraba mi cinturón. No duramos
allí ni un minuto. Al poco estábamos en la cama arrancándonos la ropa. Lo
primero que hice fue meter el hocico ahí, llevaba tanto tiempo queriendo
devorarla que no dejé un rincón de su piel por saborear y cuando llegué ahí
perdí la noción del tiempo, sólo sé que no pude parar hasta que sus gritos,
ahogados por una melodía in crescendo me sacaron del trance en el que estaba
cuando me dijo que había llegado. Pero yo quería más, no sé de cuántas formas
follamos, sólo sé que se movía como no me habían follado nunca. Era como una
serpiente, peligrosa, sensual, y suave. Pero también una leona, su piel erizada
de placer casi tanto como la mía exhalaba un calor como no recuerdo por cada
poro y la melena se agitaba con cada ida y venida mía inundando todo de ese
perfume que cada vez me ponía más cachondo. Cuando llegamos la que no había
tenido suficiente era ella y me probó con una boca tan cálida, jugosa y sutil
que pocas veces lo he disfrutado a esos niveles. Después de aquello, había que
bajar el subidón así que fumamos un porro a pachas de una hierba que me había
pasado un colega que es canela fina mientras comentábamos la música que estaba
sonando.
No recuerdo mucho más.
Sólo que por la mañana me desperté y no estaba, como un fantasma. Habría jurado
que fue todo una enorme paranoia mía producida por el colocón si no me hubiera
encontrado en el cenicero las colillas manchadas de carmín y entonces me dí
cuenta de que el olor no se había ido aún. Que no me había abandonado todavía.
Fui al baño y ví que se había duchado, me había dejado el sostén en el espejo,
cosa que me pareció súper rara. La verdad. Cuando salí de la ducha y me iba a
mirar en el espejo me di cuenta de que me había dejado algo escrito en el vaho
cuando lo hizo ella. Ponía "Te llamaré de noche". Y aquí estoy, volviendo a casa después de
comprar más vino por si resulta ser verdad...
-Son siete con ochenta,
¿qué tal le ha sentado?
-Mejor de lo que me
esperaba, tome diez y quédese el cambio.
-Gracias, sinceramente
espero que le llame. Parece una mujer increíble.
-Lo es, realmente lo
es. Yo también lo espero, no sabe usted cuánto...
-Adiós, buenas noches y
buena suerte
-Vaya con cuidado...
martes, 8 de enero de 2013
SAIL.
http://www.youtube.com/watch?v=tx4JcGqeCz0
(DESDE EL INICIO)
De nuevo vuelvo a sentirme perdido, vacío, vagando por lo amplio del multiverso preguntándome si en alguna burbuja paralela estaré allí, igual, o totalmente distinto en una de las múltiples posibilidades cuánticas que conllevan la toma de decisiones… Si en una de esas burbujas dejaré de estar sólo, o si sólo soy yo el único solitario de mis otros yo paralelos.
(ENTRA BASSLINE)
Si ellos serán felices allí y sólo soy yo que me desvelo cada noche en mi propia ausencia de sueños, en mi coma habitual, mi paréntesis en la existencia en la que todo se borra… Mi única forma de huir de todo... Mi única forma de huir de ti. (SAIL)
Y es que vuelvo a sentir esa obsesión otra puta vez. Vuelvo a sentir que necesito que alguien esté ahí, que alguien llene el vacío que dejaron en su día y que tú conseguiste llenar cuando me diste la oportunidad de complementar tu vida. Alguien que me respete y que esté ahí cuando lo necesite…
(THIS IS HOW I SHOW MY LOVE, I MADE IT IN MY MIND BECAUSE I BLAME IT ON MY ADD BABY)
Alguien que me escuche y que me quiera contar lo que le ronde el pensamiento…
(THIS IS HOW AN ANGEL CRIES, I BLAME IT ON MY OWN SICK PRIDE, BLAME IT ON MY ADD BABY)
Alguien… Simplemente, alguien…
(SAIL)
Estoy empezando a cansarme de vagar… de perder el tiempo, de deambular buscando almas que no logro encontrar… De remover cielo y tierra por ello…
(SAIL)
Quizás no estés en este planeta… Quizás no estés en este universo… Quizás tenga el concepto mal enfocado…
(SAIL)
(MAYBE I SHOULD CRY FOR HELP, MAYBE I SHOULD KILL MYSELF, BLAME IT ON MY ADD BABY)
A veces creo que me estoy volviendo loco…
(MAYBE I’M A DIFFERENT BREED, MAYBE I’M NOT LISTENING, SO BLAME IT ON MY ADD BABY)
A veces creo que todo mi mundo se tambalea…
(SAIL)
A veces todo me importa una mierda y sólo quiero colocarme, sólo quiero evadir ese hueco que tengo en mí…
(SAIL)
A veces todo se reduce a exhalar lo que me carcome por dentro como un trozo de madera podrida… A veces todo se reduce a nada. Y otras a todo…
(SAIL)
(LALALALALA LALALALALA OH)
Estoy cansado de vagar… De ser un puto bala perdida…
(LALALALALA LALALALALA OH)
Estoy harto de no ser yo… De ser lo que esperáis de mí…
(LALALALALA LALALALALA OH)
Estoy cansado de ir de Casanova… De comer cada día de la sopa boba…
(LALALALALA LALALALALA OH LALALALALA LALALALALA)
Debería dejar esta mierda de una vez…
(SAIL)
Que le jodan a todo. No puedo permitirme perder un solo segundo más de mi tiempo en esta mierda. Soy lo único que tendré siempre, Mi cuerpo mi mente y cicatrices llenas de tinta que cuenten mi historia. Se acabó tanto hacer el tonto detrás de un par de piernas que me llamen la atención. A partir de este momento sólo estaré yo, sólo tendré ojos para mí… Hasta que aparezcas de nuevo. Joder, ese puto sentimiento… Acabará por llevarme a la tumba. Pero necesito que aparezcas… necesito que vuelvas a reanimar mi ser… A darme ese soplo de vidilla que me falta. Necesito dejar de sentirme como una pequeña gota en un océano. Necesito que estés ahí… Necesito sentir de nuevo.
(SAIL WITH ME INTO DE DARK, SAIL WITH ME INTO DE DARK, SAIL WITH ME INTO DE DARK, SAIL WITH ME, SAIL WITH ME)
(SAIL WITH ME INTO DE DARK, SAIL WITH ME INTO DE DARK, SAIL WITH ME INTO DE DARK, SAIL WITH ME, SAIL WITH ME)
Creo que podría sentirme igual si me dieras la oportunidad… Creo que podría colocarte a ti también… Creo que nunca conocí una droga tan dura… Creo que ni el caballo podría cambiarlo… Joder… Creo que necesito otra dosis…
(DESDE EL INICIO)
De nuevo vuelvo a sentirme perdido, vacío, vagando por lo amplio del multiverso preguntándome si en alguna burbuja paralela estaré allí, igual, o totalmente distinto en una de las múltiples posibilidades cuánticas que conllevan la toma de decisiones… Si en una de esas burbujas dejaré de estar sólo, o si sólo soy yo el único solitario de mis otros yo paralelos.
(ENTRA BASSLINE)
Si ellos serán felices allí y sólo soy yo que me desvelo cada noche en mi propia ausencia de sueños, en mi coma habitual, mi paréntesis en la existencia en la que todo se borra… Mi única forma de huir de todo... Mi única forma de huir de ti. (SAIL)
Y es que vuelvo a sentir esa obsesión otra puta vez. Vuelvo a sentir que necesito que alguien esté ahí, que alguien llene el vacío que dejaron en su día y que tú conseguiste llenar cuando me diste la oportunidad de complementar tu vida. Alguien que me respete y que esté ahí cuando lo necesite…
(THIS IS HOW I SHOW MY LOVE, I MADE IT IN MY MIND BECAUSE I BLAME IT ON MY ADD BABY)
Alguien que me escuche y que me quiera contar lo que le ronde el pensamiento…
(THIS IS HOW AN ANGEL CRIES, I BLAME IT ON MY OWN SICK PRIDE, BLAME IT ON MY ADD BABY)
Alguien… Simplemente, alguien…
(SAIL)
Estoy empezando a cansarme de vagar… de perder el tiempo, de deambular buscando almas que no logro encontrar… De remover cielo y tierra por ello…
(SAIL)
Quizás no estés en este planeta… Quizás no estés en este universo… Quizás tenga el concepto mal enfocado…
(SAIL)
(MAYBE I SHOULD CRY FOR HELP, MAYBE I SHOULD KILL MYSELF, BLAME IT ON MY ADD BABY)
A veces creo que me estoy volviendo loco…
(MAYBE I’M A DIFFERENT BREED, MAYBE I’M NOT LISTENING, SO BLAME IT ON MY ADD BABY)
A veces creo que todo mi mundo se tambalea…
(SAIL)
A veces todo me importa una mierda y sólo quiero colocarme, sólo quiero evadir ese hueco que tengo en mí…
(SAIL)
A veces todo se reduce a exhalar lo que me carcome por dentro como un trozo de madera podrida… A veces todo se reduce a nada. Y otras a todo…
(SAIL)
(LALALALALA LALALALALA OH)
Estoy cansado de vagar… De ser un puto bala perdida…
(LALALALALA LALALALALA OH)
Estoy harto de no ser yo… De ser lo que esperáis de mí…
(LALALALALA LALALALALA OH)
Estoy cansado de ir de Casanova… De comer cada día de la sopa boba…
(LALALALALA LALALALALA OH LALALALALA LALALALALA)
Debería dejar esta mierda de una vez…
(SAIL)
Que le jodan a todo. No puedo permitirme perder un solo segundo más de mi tiempo en esta mierda. Soy lo único que tendré siempre, Mi cuerpo mi mente y cicatrices llenas de tinta que cuenten mi historia. Se acabó tanto hacer el tonto detrás de un par de piernas que me llamen la atención. A partir de este momento sólo estaré yo, sólo tendré ojos para mí… Hasta que aparezcas de nuevo. Joder, ese puto sentimiento… Acabará por llevarme a la tumba. Pero necesito que aparezcas… necesito que vuelvas a reanimar mi ser… A darme ese soplo de vidilla que me falta. Necesito dejar de sentirme como una pequeña gota en un océano. Necesito que estés ahí… Necesito sentir de nuevo.
(SAIL WITH ME INTO DE DARK, SAIL WITH ME INTO DE DARK, SAIL WITH ME INTO DE DARK, SAIL WITH ME, SAIL WITH ME)
(SAIL WITH ME INTO DE DARK, SAIL WITH ME INTO DE DARK, SAIL WITH ME INTO DE DARK, SAIL WITH ME, SAIL WITH ME)
Creo que podría sentirme igual si me dieras la oportunidad… Creo que podría colocarte a ti también… Creo que nunca conocí una droga tan dura… Creo que ni el caballo podría cambiarlo… Joder… Creo que necesito otra dosis…
miércoles, 1 de agosto de 2012
Puto Agosto.
Agosto, otra vez. No me gusta
este mes, nunca me gustó demasiado,
pero hay hechos puntuales en mi vida que han conseguido que me guste aún menos.
Creo que alguna vez te lo conté. Y es que no soporto estar a 200km de ti.
Podría decirse que no se llevar una relación cuando la distancia se interpone
entre mi pareja y yo. Podría decirse que no se llevar una relación. Podría
decirse que nací para morir solo. O podría decirse que nací para morir de SIDA
por jugar con las trabajadoras de la compañía, dada la vida que he llevado casi
siempre, saltando de una flor a otra. Robando su néctar, para llevar a la
colmena de mi orgullo y ego alimentando a la reina de mi propia crapulencia.
Sólo tengo una cosa clara, que voy a estar
lejos de ti mucho tiempo. Sin verte. Sin olerte, sin probarte sin sentirte.
Casi un mes sin oírte reír, ni cotillear, ni mirarme con esos ojos que
consiguen que me sienta desnudo rodeado de miradas que me perforan cada poro de
la piel. Parece que no pero para mí es una eternidad. Y entonces me vienen los
miedos…
El miedo a los finales de Agosto, negros
oscuros y con recuerdos reprimidos en su día con alcohol y hachís que sólo el
tiempo pudo hacerme superar. El miedo a no saber si te agobio o si te estoy
dejando escapar. El miedo a perderte, a cagarla otra vez como la cagué hace
años… El miedo a volver a estar sólo… Y el miedo a volver al bar y salir a la
lluvia, abrocharme el abrigo y empezar a calentar las piedras otra vez, con un
clipper viejo y flojo manchándome las yemas de marrón…
domingo, 29 de julio de 2012
Sunday.
Los ojos me pican. Y me
pesan. Mis pulmones, llenos aún de humo descansan sobre mi débil estómago que
se esfuerza en digerir la comida llena de pimienta que he tomado hace un par de
horas. Entretanto me pica la cabeza y mi barba huele a Cuba. A la Habana, a
Fidel y a humo. A fuego y cenizas. Aún siento la cerveza en mi sangre y, como no
podía ser de otro modo, decido tomarme otra. Dicen que al fuego con fuego y no
conozco mejor remedio para la resaca que un buen cañón por la mañana. Aunque ya
llega un poco tarde… Y sin embargo todo esto es trivial, vanal, carente de toda
importancia. Incluso, casi rutinario teniendo en cuenta qué día de la semana es
hoy. Y es que hoy es ese día. Ese puto día que mis hormonas están más desatadas
que nunca y luchan por aflorar todas juntas en un instinto animal en el que lo
único que me apetece eres tú. Y tumbarme toda la tarde contigo al lado. Como un
perro que no tiene nada mejor que hacer. Y lo sabe. Sería lo que más me
apetecería ahora mismo. Pero tengo que conformarme con lo que tengo.
Enfrentarme a mi problema, que no estás aquí. Y precisamente entonces un
torrente de proteínas despega como el transbordador Challenger en dirección al
universo. Hoy te necesito. Menos mal que en unas horas podre sentirte de nuevo.
lunes, 18 de junio de 2012
España.
Estoy hasta los cojones. Hasta los cojones de España. De ti patria ciega y estúpida
que nunca ha hecho nada en condiciones. De tu hipocresía judicial, de que los
que más culpa tienen y roban millones se van a su casa a masturbarse
regodeándose en su crapulencia y ego y que gente que roba pan para poder comer
dé con sus huesos entre los barrotes de una comisaría o peor aún… De que casos
de importancia se tomen a verdadera coña. De que todo se lleve a cabo mal,
tarde y a carrera. De tu gente pasiva que prefiere sentarse en el sillón de su
salón a ver gritar en un TeleCirco a una panda de fantoches medio analfabetos
que no buscan más que el lucro a base de decir babayadas. De tus triunfitos que
todos vosotros propiciáis en vuestras casas y luego dan como resultado
sanguijuelas que rotan de un show televisivo a otro buscando nueva sangre de la
que nutrirse. De que cualquier género musical que se salga de lo tradicional lo encontréis suburbial, marginal, impuro e indigno de sonar en cualquier medio que no sea por internet. Eso sí si nos buscamos la vida. De gente que se considera artista prostituyendo sus ideas cuando
debería compartirlas o, de venderlas, no hacerlo a un precio abusivo. De que
gente con menos estudios que yo gane 30.000 machacantes anuales y yo esté aquí
haciendo números para poder llegar a fin de mes. De esos apatrios y liberales
que reniegan de tu bandera pero cuando juega la selección se pintan la cara de
rojigualda. De que esté mejor visto ser un paisano de sesenta y tantos años que
se emborracha al llegar del curro y le pone la cara mullidita como un pan a su
mujer a fumarte un canuto con un colega en un banco sin hacer daño a nadie. De
que todos se crean el ombligo del puto mundo y miren antes por su propio beneficio.
De que aquí para tener un curro decente o le comes la polla al jefe sifilítico
de turno o tengas que ser el sobrino del mismo o el que se cepilla a su hija,
hermana, o cualquier familiar. De que todo el mundo aquí va por la vida como
aquel ti que dijo lo de “Aquí manda mi polla.” Y no consientamos que nos digan
ni pío si es para llevarnos la contraria. De que os la suda lo que pasa
mientras tengáis un plato de bazofia que llevaros a la boca. De que a pesar de
existir infinidad de partidos políticos esto parezca un bipartidismo calcado al
de U.S.A. Los de centro y los de derechas. De que el espíritu real del
socialismo haya salido en ligueros por la ventana dejando sus huellas en el
asfalto para que fuese imposible seguirle la pista. De que la homosexualidad
fuera de casa la veáis perfectamente pero entre vuestras cuatro putrefactas
paredes sigáis siendo tan tolerantes como hace 50 años. De que vayamos de aconfesionales
por el mundo y tengamos a la Santa Madre Iglesia comiendo del pan que le damos
y no precisamente migas. De que seamos el último pedo del culo que es Europa y
sigamos pensando que acabaremos cortando alguna tajada del bacalao. De que nos
llamen a las reuniones de esa logia llamada el G20 y vayamos sin saber que
somos el lastre que tienen que levantar y no hay ninguna otra razón para que
nos inviten a esa fiesta. De que las horas que yo paso leyendo por mero placer
sean más que las que pasa trabajando la mayoría de la clase política. De todo.
De nada. De ti. De tu pasado. Y seguramente de tu futuro. Estoy hasta los
cojones, España. Y lo peor es que seguís ciegos. En vuestro sofá, mientras la
polla del barbudo os sodomiza viendo a Belén Esteban y a Ramón García...
jueves, 26 de abril de 2012
Delirium Tremens
El frio de la calle congela mis
ventanas y baja la temperatura de mi cuarto mientras yo en camiseta doy un
respingo por el escalofrío que me deja la carne de gallina al sentirlo. La luz de un
fluorescente bastante viejo que a veces parpadea ilumina un escritorio donde
una estilográfica rocía un folio blanco, puro, casi angelical con pequeñas
motitas de vicio y tinta negra al recargarse por unas manos manchadas de lo mismo
que la manipulan cuidadosamente. Entonces la pluma comienza a deslizarse por el
papel y empieza a desplegar su magia, dibujando líneas que más o menos juntas
le dan profundidad a las curvas que dibujan una silueta. Delgada, con curvas no
muy pronunciadas, estilizadas con el resto del cuerpo pero abundantes. Una
melena. Está de espaldas, sentada abrazándose por encima de las rodillas con
los pies descalzos hacia un lado. Desnuda como dejan entrever los huecos en su
melena dando a entender que no lleva sostén. Es lo más natural que he visto en
toda mi vida, y a la vez artificial como si no formase parte de ella, de mi
vida, como si fuese de una galaxia aparte, de un mundo exterior, un ángel, por
enmascararlo un poco. Me mira mientras sujeta un cigarrillo entre los dedos y
me mira como sólo ella sabe con esas pupilas que tienen un efecto casi
hipnótico en mi subconsciente mientras sonríe y exhala el humo después.
Hablándome mientras yo dibujo su ser etéreo que poco a poco se desvanece cuando
suena el despertador y yo me cago en los putos madrugones que no me dejan disfrutarla
a gusto. Por suerte queda menos para sentirte cerca, real, fresca y cálida. Como
cuando me muerdes el labio de esa forma que sabes que me gusta… No sé si estoy
volviendo a soñar o ya me encuentro delirando… Pero estás volviendo a invadir
mi mente en este preciso instante…
domingo, 29 de enero de 2012
Una cara.
Aristóteles no tenía ni puta idea con eso de los extremos. Los hombres buscamos que tengas cara de cachonda para echarte un polvo. Y para salir contigo queremos que tengas carina de ángel. Y el ideal entre los dos extremos no existe. Se llama lo que te toca. Te conformas. Y punto pelota. Necesito una cara ya...
jueves, 8 de diciembre de 2011
Humo y luces.
El sol se caía por el horizonte y las farolas se encendían al frío gélido de aquella noche en la que un joven salía a la calle envuelto en un abrigo cerrado hasta arriba. Se llevó la mano a la boca y sacó un cigarrillo. No uno normal. Uno de esos que dan risa, y que, como dijo El Fary, que te ponen bien. Caminaba deprisa, de mala hostia. Como no podía ser de otro modo. Acababa de tener una fuerte discusión con una amiga.
-¿Dónde vas con el frío que hace?
-A pensar a la calle
-¿A pensar o a fumar? No me gusta que fumes esa mierda ¿sabes? Creo que te estás enganchando.
-No soy un puto jonkie
-No he dicho tal cosa, es que últimamente te veo fumar demasiado
-Fumaré lo que crea conveniente ¿vale?
-Vale, vale, no digo nada pero… ¿Por qué?
-…
-¿No vas a contestarme?
-¿Serviría de algo?
-Prueba
-Es por ella… Otra vez, la obsesión la hierba y la botella. Todo por ella.
-¿Por ella? ¿Vuelves a la mala vida por ella?
-Eh, ¿cómo que mala? ¿En algún momento he pasado a joderme la vida? No tengo constancia de ello, nena. Pero sí, es por ella. Vuelvo a beber porque me olvido de pensar en ella, y lo hago teniéndola presente en todo momento. Es decir: Pienso en ella constantemente pero mi cabeza no es consciente, porque divaga en mundos paralelos en los que nuestros destinos se unen. Porque me lleva a un estado alterado de conciencia en el que no me duele que no pueda ser… al menos por ahora. En el que no me importa que tenga novio, porque no tengo prisa. Demasiada.
-¿Y la droga qué?
-Esta mierda es más sana que los cubatas que te envenenan cada fin de semana. Documéntate para empezar. Y para seguir. Sí, adoro esta puta planta. Porque me hace no rallarme la cabeza, porque me lleva a un plano en el que sus ojos me alegran el día iluminando el cielo de tonos verdes. Verdes con reflejos negro azabache infinito que me hacen vagar a la deriva por el inmenso mar de dudas que me asaltan, y me guían en el camino para que llegue a mi destino: a ella. A pasar una jodida tarde con ella disfrutando cada segundo. Cada instante del tiempo que transcurre inevitablemente como una variable dimensional de los cojones que, lamentablemente, no puedo manipular. Y luego marcharme a mi puta casa fumándome un leño mientras el autobús comienza un trayecto sin fin por una carretera de esas tipo la Route 66 cruzando un puto desierto interminable sin nadie alrededor, y luego me quedo yo sólo con el conductor. No hay nada, vacío. Es en ese momento cuando él me dice que tengo que bajarme, que es la última parada. El final del trayecto. Y cuando salgo del autobús está ella. Enfrente, esperándome. Y entonces me despierto. Supongo que soy demasiado cobarde para averiguar el final…
-Eso…
-¿Eso, qué?
-Nada… No cojas frío ¿vale? Sólo espero que se dé cuenta de lo que podría vivir contigo…
-Gracias. Volveré en un par de horas; ¿has visto mi iPod?
-Está encima de tu cama, creo
-Gracias
[…]
Volveré en un rato.
Sus pasos le llevaban hacia ninguna parte, dando un paseo en círculos mientras bocanadas de humo caliente y vaho gélido surcaban su garganta haciendo que se resfriase pero todo aquello no importaba. No cambiaría su situación en ese instante. Ni por todo el oro del mundo…
-¿Dónde vas con el frío que hace?
-A pensar a la calle
-¿A pensar o a fumar? No me gusta que fumes esa mierda ¿sabes? Creo que te estás enganchando.
-No soy un puto jonkie
-No he dicho tal cosa, es que últimamente te veo fumar demasiado
-Fumaré lo que crea conveniente ¿vale?
-Vale, vale, no digo nada pero… ¿Por qué?
-…
-¿No vas a contestarme?
-¿Serviría de algo?
-Prueba
-Es por ella… Otra vez, la obsesión la hierba y la botella. Todo por ella.
-¿Por ella? ¿Vuelves a la mala vida por ella?
-Eh, ¿cómo que mala? ¿En algún momento he pasado a joderme la vida? No tengo constancia de ello, nena. Pero sí, es por ella. Vuelvo a beber porque me olvido de pensar en ella, y lo hago teniéndola presente en todo momento. Es decir: Pienso en ella constantemente pero mi cabeza no es consciente, porque divaga en mundos paralelos en los que nuestros destinos se unen. Porque me lleva a un estado alterado de conciencia en el que no me duele que no pueda ser… al menos por ahora. En el que no me importa que tenga novio, porque no tengo prisa. Demasiada.
-¿Y la droga qué?
-Esta mierda es más sana que los cubatas que te envenenan cada fin de semana. Documéntate para empezar. Y para seguir. Sí, adoro esta puta planta. Porque me hace no rallarme la cabeza, porque me lleva a un plano en el que sus ojos me alegran el día iluminando el cielo de tonos verdes. Verdes con reflejos negro azabache infinito que me hacen vagar a la deriva por el inmenso mar de dudas que me asaltan, y me guían en el camino para que llegue a mi destino: a ella. A pasar una jodida tarde con ella disfrutando cada segundo. Cada instante del tiempo que transcurre inevitablemente como una variable dimensional de los cojones que, lamentablemente, no puedo manipular. Y luego marcharme a mi puta casa fumándome un leño mientras el autobús comienza un trayecto sin fin por una carretera de esas tipo la Route 66 cruzando un puto desierto interminable sin nadie alrededor, y luego me quedo yo sólo con el conductor. No hay nada, vacío. Es en ese momento cuando él me dice que tengo que bajarme, que es la última parada. El final del trayecto. Y cuando salgo del autobús está ella. Enfrente, esperándome. Y entonces me despierto. Supongo que soy demasiado cobarde para averiguar el final…
-Eso…
-¿Eso, qué?
-Nada… No cojas frío ¿vale? Sólo espero que se dé cuenta de lo que podría vivir contigo…
-Gracias. Volveré en un par de horas; ¿has visto mi iPod?
-Está encima de tu cama, creo
-Gracias
[…]
Volveré en un rato.
Sus pasos le llevaban hacia ninguna parte, dando un paseo en círculos mientras bocanadas de humo caliente y vaho gélido surcaban su garganta haciendo que se resfriase pero todo aquello no importaba. No cambiaría su situación en ese instante. Ni por todo el oro del mundo…
lunes, 28 de noviembre de 2011
Ojos. Verdes.
Bueno pues aquí estamos otra vez delante de un puto Word en blanco buscando inspirarme, y otra vez lo primero que me viene a la cabeza es verde. Verde cannabis. Verde cogollo. Cogollos resinosos y duros como puños con sus hojas bien podadas. Pero ese no será el tema de este texto. Eso me lo guardo para el proyecto de fin de grado o la tesis quizás qui lo sa? En fin que eso, como iba diciendo verde. Dos perfectos círculos verdes sobre un fondo blanco y con dos pequeños puntitos negros que refulgen como estrellas en el cielo de la puta noche tapando incluso la luz que el satélite artificial refleja del astro rey. Otra vez pensando en lo mismo. Supongo que es porque me encanta. Porque me alegra el día con las tonterías que escribe o que hace. Claro… de lo que me entero. Porque me arranca una sonrisa recordar la última conversación. O porque todo me vale. Porque me gusta acompañarla a casa y despedirnos mientras ella busca las llaves en la mochila para abrir esa puerta que me separa de la felicidad plena. Porque la ley de Murphy está presente siempre y no deja de querer reventarme el culo. Porque creo que otra vez vuelvo a tener ese puto virus que unos llaman amor y otros tantos no tienen ni puta idea de cómo hacerlo. Pero todos disfrutan de él. Porque hacía mucho tiempo que nadie ni nada me transportaba a ese estado de felicidad. Ni siquiera esos cogollos del principio… No es lo mismo. Regocijarme en mi propia soledad pensando que el momento en el que intercambiamos nuestros alientos fue el más feliz en mucho tiempo atrás… Demasiado, ya ni me acordaba de lo que era aquello. Revivir por dentro infectándome de ese, llamémoslo equívocamente, mal que recorre mis putas venas y arterias transportando su continuo pensamiento por todo mi ser debilitando mis defensas y permitiéndome bajar la guardia al veneno con el que me ha mordido y que tanto me gusta. Deleitarme con el perfume de su cabello al acariciarlo mientras nuestros órganos olfativos están en contacto por su mínima superficie y mis pupilas se pierden en el vacío infinito de sus iris que brillan empapados de alegría como si a un crío de 5 años le dieran una piruleta. Como los míos. Es justo en ese momento cuando ambos decimos lo que deseamos oír. Y lo que tenemos que compartir. Y volvemos a sonreír. Y a sincronizar latidos prestándonos el aire para respirar. No ha pasado ni una semana. Y quiero volver a caer enfermo. Joder. Si pudiera, enfermaría de ti todos los días del año. Beraz zu , engaina ezazu beste behin.
martes, 27 de septiembre de 2011
Trenes
Tarde soleada. Ocaso naranja, como un melocotón maduro, tornando a un rojo vivo a medida que el sol decae por el horizonte dejando paso a la noche. En el fondo de la calle 3 alargadas sombras caminan despacio, Gorras planas, chándal, deportivas, y mochilas a la espalda. Uno de ellos va liando lo que parece un canuto mientras otros conversan animadamente sobre algo que hay en una libreta sostenida por el que va en el medio de los 3. La noche se va cerniendo sobre los bloques de viviendas. Los cajetines de la luz proyectan ya varias sombras simultáneas alumbrados por la luz de las escasas farolas que tiñen todo de esa luz anaranjada que tanto molesta y contamina. Mientras van hacia el lugar de reunión pintan todo lo que ven. Trazos rápidos que dejan ver un año a su paso. 1991. Así, poco a poco llegan al punto de encuentro. Allí otros 5 encapuchados les esperan, y ponen rumbo a las vías del tren. Saltan una pequeña verja, vigilando ambos lados de la calle. Una vez que se han colado, corren directos a un vagón del AVE que está aparcado enfrente de ellos y, con los botes en la mano y los guantes puestos para no mancharse las manos, empiezan el “vandalismo” o, como ellos prefieren llamarlo, su puta obra maestra. La pintura comienza a salir por las boquillas, que chorrean al frío del otoño, y salpican manchando los abrigos negros y las zapatillas. Cuando están a punto de terminar unas luces azules aparecen a lo lejos y se acercan cada vez más. Tiran los botes y se dispersan. Cuando llega la policía ya es tarde. Nadie queda, ni rastro, salvo una pareja de novios comiéndose a besos y haciendo alguna cosa más en la oscuridad del andén. Lo único que pueden hacer es una fotografía a la prueba del delito, que reza en vivos colores para que todo el mundo pueda verlo “Fuck Christmas” y, aunque esté sin terminar, saben que no tardarán en volver para completarla desde algún lugar en la oscuridad o las alcantarillas como las ratas, en cuanto se den la vuelta y vuelvan a meterse en el coche patrulla…
miércoles, 21 de septiembre de 2011
Pasando. De mierdas.
Paso. ¿Sabes? Se acabó hacer el gilipollas. Se acabó ir de perrito faldero lameculos. Se acabó ir detrás y arrastrándome. Se terminó de una puta vez. Ya me he cansado. Estoy cansado de que las cosas no salgan a derechas. Estoy cansado de que nada salga como me gustaría. Estoy cansado de putas. De niñatas, de babayadas y de polvos de una noche. Estoy cansado de despertarme un domingo y no hacer nada porque todo el mundo tiene plan con su pareja. Estoy harto de ser el último mono de esta feria. Y de magrear sapos para que sean sólo sapos. Estoy hasta la polla. A partir de ahora, le dan por el culo al mundo. Y solamente espero que le joda.
jueves, 15 de septiembre de 2011
Stormy my day !
Luz, rayo, trueno, luz farola, ruido de motores, gotas cayendo a contra de las farolas, ríos de agua bajando por las calles. Calderadas que salpican las aceras y viandantes por los automoviles y autobuses. Travellings, luces, cámara, acción. Luz, rayo, trueno, granizo, lluvia, diluvio. Frio, humedad, calado hasta los huesos. De lluvia, y de lo que no es solamente lluvia también. Empapado de un verde perfecto. De un vacío sin llenar. Que poco a poco quita el aliento, llevándome a la soledad de la borrasca. Llevándome a casa. Pisando charcos...
martes, 13 de septiembre de 2011
G.A.Bécquer tribute.
Como diría Def con Dos. ¿Veis? Aquí estamos otra vez. ¿Veis? Aquí estamos otra vez: Acción venganza, violencia… perdón que se me va la olla. Pues eso aquí estoy otra vez. Yo solo ante el espejo perdiéndome en la infinita profundidad de unas pupilas negras y unos iris marrones que me traen a la cabeza esos otros que no me dejan pegar ojo en toda la noche. Pensando en todo y a la vez con la mente en blanco. Pensando en monotema. Pensando que no pienso y pensando que quizás piense demasiado y sería mejor no hacerlo tanto. Pensando en bucles. Pensando en círculos viciosos. Que se retroalimentan, como una pescadilla o un perro que intenta morderse el rabo. El que agitan cuando están contentos. El que tiene pelo. Malpensados. Lavándome el jeto como cada puta mañana pero hoy el agua está menos fría de lo habitual. Será porque algo me reconforta. Porque algo me calienta en lo más hondo de mi ser. Pero es el momento de a la tierra. Al suelo sólido de nuevo y dejar de pensar. De volver a pensar en el autobús. En el trasbordo. En tu gente, en clase, en recados, en comer… y otra vez el bus y a casa. Pero sabes que luego llegara el momento en el que te pille desprevenido. Y vuelvan a asaltarte esos ojos. Esos iris que en su infinitud te hacen caer por su abismo que no parece tener fondo y tu sientes como te precipitas en el. Cayendo a puto plomo. Hasta el jodido fondo del pozo. Esperando que estén allí. Como es leyenda de Gustavo Adolfo Bécquer. Esa en la que el prota se tira al lago. Pues el puto lago no se dónde cojones queda. Pero mucho me temo, que ahora el prota soy yo. Y lo peor de todo… es que creo que me gusta.
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