jueves, 11 de marzo de 2010

Souciedad

No te rebeles, no pienses, no te alces, no destaques, no deduzcas, no grites, no hables, no te salgas de sus filas, no sobresalgas, no emerjas, no salgas a la luz, no te aventures, no explores, no descubras, no observes, no saborees, no degustes, no uses, no idees, no huelas, no sientas, no percibas, no llames la atención. Pues irías en contra de sus propósitos, de sus intereses, de sus mezquinidades, de sus malévolos ideales y propósitos, de su orden jerárquico establecido, de su souciedad, de su dictadura, de su opresión, de sus mentiras, de su ansia de poder, de sus ganas de ser dueños del mundo, de su avidez de enriquecerse a nuestra costa, de sus ganas de bajarnos los pantalones y ponernos en pompa. No lo hagas. Sólo inclínate, separa las piernas, y siente el calibre del poder y de la democracia penetrar en ti.

lunes, 8 de marzo de 2010

Mescalina

¿Alguna vez te has sentido inútil? ¿Alguna vez has tenido esa maldita sensación de malestar general en que nada te importa y sientes que sólo estás aquí por una casualidad? Que nadie te preguntó nunca si querías venir aquí, si querías decidir, si querías someterte. Entonces es cuando empiezas a preguntarte los por qué de determinados temas que jamás lo hubieras hecho. Como, por ejemplo, por qué debo estudiar, por qué debo trabajar, por qué debo pagar impuestos o por qué puñetas hoy parece ir todo en mi contra. Así llegamos al punto en que la frustración llega a su nivel máximo, que es casualmente cuando me faltas tú. Y es precisamente en ese mísero instante cuando pienso en ti. En lo bien que me haces sentir, en que cada instante que paso contigo lo atesoro como la mayor de las fortunas mundanas habidas y por haber. En que cada segundo contigo es un paso más cerca del nirvana y que cada vez que estoy contigo desearía que el tiempo no muriera y que durase eternamente. Sólo el hecho de mirar tus pupilas perdiéndome en una infinidad de conexiones eléctricas que llegan como impulsos a tu cerebro e intentar imaginar lo que estás pensando merece la pena. Y es ahora cuando llego a la conclusión. No es que el mundo valla en mi contra, ni es que necesitara que se me consultase sobre si quería nacer o no. Porque solo el hecho de imaginarme que alguien tan especial como tú pudiera acariciarme mimarme o llamarme idiota me habría hecho responder que sin lugar a dudas. Por tanto puedo concluir que la razón de mi sufrimiento y pesar es tu ausencia. Me duele vivir si no estás aquí. Y más me duele cuando una fuerza mayor te arranca de mis brazos con un último beso, un adiós y un te quiero. Pero es algo inevitable, y algo con lo que tendré que aprender a convivir, ya que un solo segundo contigo produce más felicidad que horas y horas de entretenimiento lucrativo. Eres un tipo nuevo de droga que recientemente he descubierto. Eres como mi mescalina particular. Y siento que cada día que va pasando mi adicción va creciendo y volviéndose más inevitable. Sin embargo el mono es un pequeño sacrificio comparado con el bienestar que me evocas con tu mera presencia. Ich Lieβe dich

martes, 23 de febrero de 2010

23.02.2010

Él era un chulo. Chulo con esa chulería que caracteriza a los jóvenes. Chulo con esa chulería al mismo tiempo humilde y mundana. No era un musculitos pero tampoco era un enclenque. Pelo corto, moreno, bien peinado y brillante. Le gustaba cuidarse y sentirse a gusto consigo mismo. Estaba apoyado en la pared. Con un pie contra ella, como si quisiera sujetarla para evitar que le cayese encima. Llevaba puestas sus gafas de sol de aviador. Patilla estrecha dorada y cristal en negro. Una camiseta negra, más o menos ceñida, con un eslogan provocativo a la par que llamativo. En su oreja un pendiente símbolo de rebeldía desde sus doce años. En su brazo un tatuaje asomaba bajo la manga de la camiseta. Vaqueros viejos algo caídos aunque no lo suficiente como para ofender a ninguna octogenaria. En su boca, un cigarrillo ardía. Consumiéndose como su vida minuto a minuto que la esperaba a ella. Inhaló el cancerígeno humo y mientras escuchaba las notas de aquella canción que tantas veces habían escuchado juntos se preguntaba qué pasaría. Por qué tardaba tanto. Nunca se retrasaba… exhalo el humo y mientras experimentaba el dulce y tibio mareo que le produjo la nicotina sintió vibrar su teléfono… un mensaje nuevo… de ella…
“Mira a tu derecha, tonto”. Giró rápidamente la cabeza tan rápido que casi se le disloca el cuello. Allí estaba ella. Radiante, como el sol de la tarde que quemaba la piel de los jóvenes en la playa. Llevaba un precioso vestido rojo de palabra de honor y un poco más corto de la rodilla que dejaba intuir sus perfectas piernas y estilizaba enormemente sus caderas con sandalias y un pequeño bolso a juego. Nunca en su vida la había visto tan guapa. El pelo liso de color castaño caía a su libre albedrío por la espalda y los hombros desprendiendo el olor de aquella fragancia que tanto le gustaba y tantas veces había olido abrazándola. Tan ensimismado quedó que el cigarrillo se le cayó de la boca. Ella se acercó, le besó y le cerró la boca con la mano. Mientras él seguía ensimismado observándola, ella se dirigió a la entrada de la sala. “Como no te des prisa empezará le película”.
Él corrió hasta su lado y la abrazó respondiendo “Y si no tienes las entradas no entiendo como pretendes entrar”. Ella le besó de nuevo y entregando las entradas se dirigieron a la sala en medio de un pasillo de gente que se les abría a los lados para dejarles pasar, como si fueran miembros de la corte…

domingo, 21 de febrero de 2010

GRACIAS.

Datos, muestras, números, cifras… sólo son representaciones de cosas vanales para las cuales necesitamos conocera fondo… porcentajes, medias, modas… todo ello es vanal y absurdo ya que al fin y al cabo no puedes medir lo que de verdad importa. No existe un porcentaje de felicidad, de alegria, de pena o tristeza, ni tampoco de libertad. Y mucho menos misible es lo que siento yo por ti.
Aquí estoy yo, sentado en un banco, degustando una cerveza y comiendo pipas como un pobre indigente que hubiera perdido todo en la vida a excepción de su conciencia y sentimientos… y eso es precisamente lo que me mantiene aquí, a pesar de que haga frío, y el viento aúlle entre las ramas desnudas de los arbustos que me rodean sigo aquí. Sentado y expectante… observando la luna y maravillándome de su belleza. Pensando que, quizás se asemeje un poco a tu sonrisa. Pero ese pensamiento es tan fugaz como un flashback. Ya que prácticamente al instante vuelve a mi cabeza tu imagen. Tu sonrisa. Y veo lo preciosa que es y pienso que ni la luna ni el sol pueden en ese momento alumbras más ni mejor. En ese preciso momento en que me llamas idiota y me sonries mientras me miras a los ojos y yo me quedo hipnotizado en el vacío infinito de tus pupilas.
¿Cómo iba a imaginar esta situación hace apenas un mes? Aunque como siempre me dijiste tú lo imposible sea sólo falta de imaginación, jamás hubiera imaginado acabar de esta forma y, realmente debería probar a imaginar cosas más a menudo… He llegado al punto de que tu presencia sea imprescindible en mi vida bien de un modo u otro. Y el acto de hablar contigo todos los días me resulta tan imprescindible como el respirar o el comer… Mantener esas conversaciones en las que o lo hablamos todo o no hablamos nada y nos dedicamos a fantasear y dejar volar nuestra imaginación caminando por los sueños… Pues para eso están los sueños ¿no? Para recorrerlos juntos explorándolos disfrutando de cada instante que el tiempo nos regale. Y yo, personalmente, haré cuanto esté en mi mano para tener todo el tiempo posible que pueda.
¿Sabes? En el fondo tienes algo especial, algo que me hace sentir indefenso y vulnerable, que hace que me flaqueen las fuerzas y me tiemblen las piernas cuando te miro… tienes algo que me hace sentirme como un niño, como un idiota otra vez. Consigues que me quede en blanco y no sepa exactamente qué decir, qué hacer en cada momento. Pero me encanta. Y no sé muy bien el por qué. Pero esa sensación me hace disfrutar, ser completamente feliz, alcanzar un estado que se halla cercano al nirvana y en el que solo desaparece para habitar este mundo únicamente tres personas: tú, yo y nosotros.
Me encanta cuando salimos todos juntos, y en la discoteca tu me llevas a un lugar un poco apartado de lo alocado del mundo, de sus risas, de sus llantos, del alcohol y del humo de los cigarrillos que tanto te molesta y que impregna el ambiente y me besas. Me encanta el tacto de tus labios, el olorde tu pelo que penetra por mis fosas nasales perforando mi tabique cual cocaína y me encanta también cómo me abrazas sumiéndome por completo en el olor de esa fragancia que exhalas por cada poro y que tan bien me hace sentir. Pero sobre todo me encanta cuando en medio de la obscuridad del local me sonríes y esa sonrisa lo ilumina todo. Como si el sol se hubiera colado en la sala y estuviera pidiendo una copa de algo frío en la barra.
Me encanta cómo me haces sentir. Cómo me cuidas y cómo buscas siempre lo mejor para mí. Te quiero por ser como eres. Por tu sonrisa, por tu carácte,r por cómo me tratas… por ser perfecta. Nunca busqué el amor. Pero veo que ha venido a buscarme el a mí el día en que te conocí. Aquel día en que te vi por primera vez paseando con tus amigas por la playa. Bajo un sol radiante que azotaba la piel abrasándola y haciéndonos desear beber algo refescante. Ibas preciosa. Como siempre. Rosa y blanco. Pantalones cortos. Con el primer vistazo supe que eras especial… y con el tiempo es justo lo que me has demostrado. Gracias por quererme. Gracias por cuidarme, gracias por hacerme sonreir todos los días. Gracias por llamarme idiota. Gracias por animarme cuando lo necesito y por apoyarme en los malos momentos. Gracias por todo, flaca. Gracias por existir.
Te Quiero.

martes, 2 de febrero de 2010

La sensacion

¿Alguna vez has tenido esa sensación de que no puedes concentrarte en nada, en absoluto? Esa sensación que, a veces, como una cancion taladra tu cráneo hasta alojarse muy adentro, tan adentro que no puedes ni tan siquiera sacarla de ahí, consiguiendo que, en un intento tras otro, vanamente inútiles, no eres capaz de pensar en otra cosa… Esa sensación que te producen la bendita ignorancia y la felicidad, llevando tu cuerpo a un estado cercano al nirvana, al sumo placer, a la calma en sí. Dicha sensación tiene un poder de abstración sobrenatural: consigue increíble y fortuitamente que te olvides de todo aquello que es ajeno a LA SENSACIÓN y a tu ser propio…

Dicha sensacion invade cada resquicio, cada oquedad, cada intersticio habido y por haber entre tus vagas neuronas que nada tienen más productivo que hacer que concentrarse en ella apartando temporalmente todo el resto. Esta sensación puede durar desde apenas unos segundos hasta incluso varias horas… depende de LA SENSACIÓN EN SÍ.
Durante la sensación nada importa mas que tres cosas, LA SENSACIÓN EN SÍ, TU SER EN TÍ y la relación de simbiosis que ambos guardais y que hace, de un modo casi magistral, demoníaco incluso que la ausencia del uno produzca la desaparicion del otro y viceversa. Así es LA SENSACIÓN. Penetra en mi ser inconfundiblemente, ingualablemente, sumiéndome en un trance ancestral que perdura cuanto ella quiere y que nada PODÍA igualar. Hasta ahora. Tu perfume se introduce en mis fosas inundando mi pituitaria empregnando de un embriagador aroma todo mi ser, sumiéndome en el mismo nirvana, en el mismo trance que LA SENSACIÓN, abstrayéndome de todo lo mundano que me rodea improductivamente… la duración de esta nueva sensación es quasi ilimitada, pues únicamente aquello capaz de abstraer a un cuerpo de sus obligaciones como tal puede en estos momentos devolverme a lo terrenal y privarme del edén de tu recuerdo…
Pensé que nunca llegaría a experimentar de nuevo esa SENSACIÓN, pero tu has conseguido que, nuevamente, igual que un recién nacido se maravilla del salir del sol, de las nubes, de los ríos fluyentes al morir al mar que es el vivir… que vuelva a disfrutar de la vida, del vivir, y de TU SENSACIÓN.

domingo, 27 de diciembre de 2009

El espíritu de la Navidad.

Hipócritas. Mentirosos. Os preguntaréis ¿a quién diablos estoy mintiendo? Pes para empezar a vosotros mismos. Y para contnuar al resto de la gente. Deseando una feliz navidad... Una fiesta religiosa... Vosotros paganos que hace años ya que no pisáis una iglesia os atrevéis a felicitr las navidades... ¿Sabéis acaso de dónde proviene? Natividades. Nacimiento del Señor Jesucristo el Salvador... No tenéis vergüenza. Y no sólo es esto. Felicitáis a gente con la que no habéis hablado en vuestra maldita vida. Y, como por arte de magia, os convertís en personas buenas, amables, cariñosas y alegres. Pero... ¡Ay cuando se termina esta época! Es entonces cuando demostrais vuestra verdadera faceta. Viles, crueles, despiadados y ante todo aburguesados. Esta según "vuestra TRADICIÓN" es una época de solidaridad. Y, ¿acaso os habéis detenido tan sólo un segundo a pensar en la inmensa cantidad de pobres e indigentes que fallecen en estas mismas fechas? No sólo en países que no creen en estas festividades, motivo por el cual no me extrañaría en absoluto que no os importara u os importase, sino también en paises en los que SÍ que creen. En efecto, gente que probablemente sea mas fervientemente creyente que vosotros, pecadores y falsos creyentes. Gente que sin tener apenas para comer a diario hacen un esfuerzo para derrochar en estas fiestas en bienes materiales que ha inventado el Corte Inglés y extendido a todo el mundo. La festividad del consumismo. Ese es el auténtico espírtu actual de la navidad. Comenzando por el ejemplo de que la multinacional Coca-Cola compró a ese gordo, que vayase usted a saber lo que da de comer a sus bestias para que puedan llevar volando por los aires un trineo cargado con juguetes para todos los niños de este mundo, cambiando los colores de su uniforme original de trabajo esclavizando y sometiéndole a la voluntad de la mayor enfermedad de la humanidad: el capitalismo.
Y vosotros, ofendidos lectores, me diréis no el verdadero espíritu de la navidad es el amor, la solidaridad, la felicidad... Y yo orgulloso respondo: ¿Y qué sucede si quiero vivir así todo el año? Pensadlo bien y detenidamente. ¿POR QUE DEBEMOS SER UNOS PERFECTOS CIUDADANOS DURANTE 2 SEMANAS AL AÑO Y EL RESTO UNOS PERFECTOS HIJOS DE PUTA? ¿ACASO ESO NOS HACE MEJORES PERSONAS? ¿ACASO ESO NOS QUITA UN CARGO MORAL Y ÉTICO DE CONCIENCIA? LA RESPUESTA ES NO. Respecto al tema de los regalos creo haber aclarado que los únicos beneficiarios reales de esta fiesta tán sumamente hipócrita son los dueños aburguesados de cadenas de grandes supermercados que ven sus ganancias disparadas viendo como la gente deja los ahorros del año en algo FRÍVOLO Y SUPERFLUO COMPLETAMENTE PRESCINDIBLE para y por continuar una tradición estúpida que no debería ser durante 2 semanas al año, sino que deberíamos ser buenos durante todo el tiempo que pudiéramos serlo. Y no solamente cuando nos interesa.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Every breath you take...

Invierno. Restaurante elegante, en una calle céntrica, transitada continuamente por manadas de gente enfundada en abrigos bufandas y gorros bajo tantas capas que podría afirmarse que parecen cebollas. Afuera la nieve cae tras los cristales empañados por la calefacción que mantiene una temperatura tan sumamente agradable dentro del local. Chupiteles de hielo cuelgan de las repisas, frágiles, mortecinos, como el último hilo de vida de un enfermo de cáncer terminal... Y allí estan ellos dos. Sentados solos frente a una mesa de perfecta iluminacion amarillenta que casi le da un toque primaveral al clima. Hablando. Ella juguetea inocentemente con el adorno que está clavado en su postre. Él la mira embelesado y cuando terminan la cena la toma de la mano la acaricia y comienzan a hablar... Hablan de nada, y al mismo tiempo, hablan de todo. Se miran largo rato en silencio. Como si tuviesen telepatía y su conversación fuerse ininteligible para el resto de los mortales. Se miran y acto seguido se echan a reir... Se besan. Veo cómo él en un rápido pero a la vez decidido gesto se torna hacia el camarero y le pide la cuenta, volviendo aún más rápido si cabe la posibilidad a reencontrarse con sus ojos cristalinos de un color azul zafiro. [...]
Ya han pagado... y tras atender una llamada al teléfono móvil, él se ofrece amablemente a acompañarla a su casa. Se levanta y la ayuda aponerse su abrigo, coje su chaqueta y deja una pequeña propina en el restaurante. Les observo detenidamente mientras la nieve comienza a depositarse sobre los cabellos de ella... sobre los de él. Admiro su gesto de caballerosidad cuando toma y abre su paraguas para evitar que mas copos se alojen en su larga melena rubia dejando manchas blancas que a canas se asemejan... Les miro, veo como se besan fugazmente y empiezan a caminar... Y algo en mi interior recorre todo mi ser. Y es entonces cuando me veo a mí... sentado en el rincón más oscuro de este local. Degustando cena para uno con una botella de vino de la casa... Es entonces cuando veo que estoy solo. Que yo no tengo a nadie con quien compartir momentos como ésos... con quien disfrutar de las mas pequeñas cosas, con quien disfrutar con cada una de sus sonrisas y perderme en el agujero negro de sus pupilas. Alquien que me haga setir que mi cuerpo se funde lentamente con la materia que lo circunda y poco a poco mi mente solo se entra en una cosa... Ella. Alguien que me haga vivir. Alquien que me haga sentir vivo. Alguien como tú...